jueves, 18 de septiembre de 2014

Amasando


En el pasado entre nuestra gente. En la actualidad en casi todas las culturas: 
La resignación es la única respuesta posible de la mujer.



¡Si yo no lo quiero! Pero padre le ha dicho que sí…

Si sé cómo es. Si ya lleva cuatro años en casa.

Le falta agua a la masa, va dura.

Cuatro años de pastor y le dice que sí. ¿No se habrá dado cuenta padre de cómo es?

Si ni a las ovejas trata bien, si no sabe ordeñar en condiciones…

Ahora va mejor, ya corre la masa en la artesa.

¡Yo aprendiendo el corte para que me dé al más tonto!

¿Y quién le dice a padre que no? ¿Madre? Con ver la cara que ha puesto me vale, pero ni ella es capaz de oponerse. ¡Contradícele!

Yo creo que ya está, está ligada y se le nota el calor. A taparla.

A mis veintiún años y que padre no haya esperado. ¡Con los mozos que hay en el pueblo…!

Se nota el agua fría. La masa calienta las manos.

Mi pena es que mi masa no se va a amasar por unas manos que la merezcan. El pan se nota cuando lo hago yo. ¡Pero menudas manos me van a amasar! Si ya veo como ordeña…

¡No merezco algo así! Pero si Dios quiere tendré que aceptarlo.

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